Un animal 100% mexicano y en peligro de extinción es el lobo gris
(Canis lupus baileyi). Es la raza de menor tamaño en el Continente
Americano y también la que habita más al sur. Al igual que en otras
regiones del planeta, al lobo mexicano se le ha perseguido intensamente
en México, principalmente mediante cacería ilegal y por
medio de campañas de envenenamiento. La destrucción de los bosques y
pastizales templados del norte de la República Mexicana ,
que constituyen su hábitat, contribuyó también a que a mediados de los
años 70’s estuviera en peligro de extinción. Hoy sólo se conoce con
certeza la situación de los lobos mexicanos que se encuentran en
cautiverio.
En 1975 el lobo mexicano
fue incluido dentro del Acta de las Especies en Peligro de Extinción de
los Estado Unidos, lo que obligaba al USFWS, la oficina responsable de
la conservación de la fauna en ese país encargada de hacer todos los
esfuerzos posibles y necesarios para recuperar al lobo mexicano en los
Estados Unidos. Sin embargo, para entonces sólo existían lobos
silvestres de esta subespecie en México, por lo que se buscó la
cooperación del gobierno mexicano para lograr este objetivo.
En 1977 la Oficina de
Especies en Peligro, del USFWS, establece un acuerdo con el gobierno
mexicano para iniciar una evaluación en las montañas del norte de México
y tratar de determinar la situación de las últimas poblaciones de
lobos. Se contrata para llevar a cabo este estudio al Biólogo y trampero
norteamericano Roy T. McBride. La experiencia que tenía en esta
actividad, durante varios años de recorridos en el norte de la Sierra Madre Occidental,
lo calificaban para esta tarea. Durante los primeros meses de 1977 se
dedicó a localizar las últimas poblaciones silvestres del lobo mexicano,
llegando a estimar que la población total de este animal quizá no
superaba los 50 individuos, los cuales se encontrarían dispersos, en
pequeños grupos, parejas o como individuos solitarios, en un área
gigantesca, prácticamente toda la Sierra Madre Occidental, desde Sonora y Chihuahua, hasta el sur de Durango y Zacatecas.
Con la autorización del gobierno mexicano, a fines de 1977 y a principios de 1978, McBride capturó vivos dos lobos en la Sierra del
Nido, Chihuahua, y cuatro más cerca de Coneto, Durango. Estos animales
fueron enviados a los Estados Unidos para iniciar un programa de
reproducción en cautiverio, que tendría como objetivo incrementar el
número de lobos mexicanos, hasta llegar a un número que permitiera
reintroducirlos en algún área protegida, donde pudiera mantenerse una
población silvestre viable de al menos 100 lobos. A cambio, el gobierno
mexicano solicitó que se enviaran de regreso a nuestro país algunas
parejas descendientes de los lobos que McBride había capturado en
Chihuahua y Durango.
El
hecho es que, a partir de que McBride capturó los lobos con los que se
inició el programa de reproducción en cautiverio, prácticamente ya no se
hizo ningún esfuerzo importante para proteger a los últimos lobos
silvestres que quedaban, los cuales siguieron siendo perseguidos hasta
que prácticamente desaparecieron. Por ello hay que admitir que, de no
haberse iniciado un programa de reproducción en cautiverio con los lobos
capturados por McBride, quizá hoy el lobo mexicano estaría
irremediablemente extinto. De los seis lobos capturados para el Programa
de Reproducción en cautiverio, sólo cuatro participaron en el y de
estos sólo uno era hembra, y se sospechaba que uno de los machos era
hijo de ella. Esto ha representado un riesgo para la viabilidad genética
de la población existente de lobos mexicanos, pues al haber sido el
grupo fundador tan reducido en número, existe entre todos sus
descendientes un alto grado de consanguinidad. A pesar de ello, se ha
logrado incrementar considerablemente el número de estos lobos, que son
conocidos como lobos de "Linaje Certificado", pues su pureza fue
determinada mediante estudios genéticos que se les practicaron antes de
incorporarlos al Programa de Reproducción en Cautiverio.
En
el año de 1988 México inicia sus propios esfuerzos para reproducir en
cautiverio al lobo mexicano, con la llegada de tres parejas procedentes
de los EUA., que se albergan en el Centro Ecológico de Hermosillo,
Sonora; la estación de San Cayetano, en el Estado de México y el
Zoológico de San Juan de Aragón, en la Ciudad de México. Una pareja más se recibe al año siguiente y es alojada en el Zoológico de Chapultepéc, también en la Ciudad de
México. A finales de 1993, se reciben dos parejas más y, junto con
algunos de los descendientes de la pareja alojada en el Zoológico de San
Juan de Aragón, forman dos parejas reproductoras más, que se alojan en
la estación de " La Michilía ",
en Durango y en un rancho particular del estado de Chihuahua. Para
Abril de 2003 existían alrededor de 90 ejemplares del linaje certificado
en nuestro país y la población total de este linaje, incluyendo a los
lobos mexicanos cautivos en los EUA y a los que fueron liberados en
Arizona, suma alrededor de 250, por lo que el lobo mexicano aún es
considerado como el que requiere mayor protección a nivel mundial, ya
que se le considera el más escaso del planeta.
Si
bien se han tenido importantes avances en la recuperación del lobo
mexicano, es importante unir esfuerzos para que esta especie no continué
en peligro de extinción y que cada uno de nosotros ponga su granito de
arena apoyando a las diferentes instituciones que se dedican a conservar
al lobo mexicano.
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